escribo con todas mis fuerzas[1]:
cuando cumpláis vuestras amenazas,
os digo,
cuando cumpláis vuestras amenazas y nos pongáis
la mano en la boca,
la morderemos.
no necesitamos líderes.
no os entrometáis,
dejadnos hacer
lo que sabemos, esto es,
llevar un pie delante y luego el otro
y luego
un pie atrás
y luego el otro
y así hasta caer desfallecidos
¡pueblo, moved nuestras caderas,
bailad a
saltad
hasta
perder
la cabeza a cambio del cielo!
y vosotros, escuchad bien esto:
los reyes no sois bienvenidos
la escombrera es el campo sagrado
de nuestros espíritus de lucha[2]
¿no comprendéis
que obedecemos al fuego
y al redoble del tambor?
esto no se menciona en vuestros libros
hijosdelagranputa[3]
vuestras promesas producen frustraciones
y el pueblo sufre,
¿es que no lo veis?
el dogma[4] es una enfermedad infecciosa.
tan solo es una cuestión de ritmo
y también de puntería.
repito:
¡es una cuestión de pu-to rit-mo!
[1] Soy un pueblo entero. He trascendido la individualidad y soy grupo. Los enemigos me temen. Soy todos vosotros. Cada uno de vosotros puede ser todos los demás si tan solo lo piensas. Cambia tu nombre por el de Legión. Esa es la estrategia para que no te venzan.
[2] Pablo Gil dixit.
[3] Rubén Damián Cardeña dixit.
[4] Es decir, el éxito en los consabidos lugares comunes —tópicos—.
