martes, 9 de febrero de 2010

A la pata coja —de Abrid fuego—

escribo con todas mis fuerzas[1]:

cuando cumpláis vuestras amenazas,

os digo,

cuando cumpláis vuestras amenazas y nos pongáis

la mano en la boca,

la morderemos.

no necesitamos líderes.

no os entrometáis,

dejadnos hacer

lo que sabemos, esto es,

llevar un pie delante y luego el otro

y luego

un pie atrás

y luego el otro

y así hasta caer desfallecidos

¡pueblo, moved nuestras caderas,

bailad a la pata coja,

saltad

hasta

perder

la cabeza a cambio del cielo!


y vosotros, escuchad bien esto:

los reyes no sois bienvenidos

la escombrera es el campo sagrado

de nuestros espíritus de lucha[2]

¿no comprendéis

que obedecemos al fuego

y al redoble del tambor?

esto no se menciona en vuestros libros

hijosdelagranputa[3]

vuestras promesas producen frustraciones

y el pueblo sufre,

¿es que no lo veis?

el dogma[4] es una enfermedad infecciosa.

tan solo es una cuestión de ritmo

y también de puntería.

repito:

¡es una cuestión de pu-to rit-mo!





[1] Soy un pueblo entero. He trascendido la individualidad y soy grupo. Los enemigos me temen. Soy todos vosotros. Cada uno de vosotros puede ser todos los demás si tan solo lo piensas. Cambia tu nombre por el de Legión. Esa es la estrategia para que no te venzan.

[2] Pablo Gil dixit.

[3] Rubén Damián Cardeña dixit.

[4] Es decir, el éxito en los consabidos lugares comunes —tópicos—.